(Fuente, REViSTA SEMANA)
El país fue arrastrado por el concepto de las innovaciones disrruptivas,
sin embargo sus regulaciones y talento humano no están a la altura de
esta nueva era.
El méxicano Gerardo Rodríguez habló sobre las innovaciones disrruptivas.
Foto: Archivo particular
Para definir el concepto de innovación disrruptiva los expertos no se
cansan de presentar los casos de Uber y Netflix. Las plataformas que
obligan a las sociedades a cambiar paradigmas de la sociedad. Ese fue el
tema central del Claro Tech Summit que se llevó a cabo en Cartagena.
El discurso suena atractivo. Las empresas de tecnología apuestan por las
plataformas que realmente solucionen problemas cotidianos con calidad y
conectividad. Sin embargo, existen talanqueras regulatorias, sociales y
culturales para que Colombia pueda disfrutar de tanta maravilla.
En primer término, el Gobierno y los reguladores se ven a gatas para
poderse adaptar a las plataformas disrruptivas. El caso de Uber es
emblemático: arrancó casi que en la clandestinidad y terminó por cambiar
la visión de transporte público. No obstante, en pleno 2015 la ley que
trata de regularlo es de 1.993.
Pero más grave que la falta de reglas de juego para las innovaciones
disrruptivas es la necesidad de responder a intereses particulares que
ven afectados sus negocios por las nuevas tecnologías. Es el caso del
conflicto entre los taxistas y el Gobierno.
Por otra parte, Colombia sigue dependiente de las nuevas plataformas que
llegan del extranjero. Esto supone un problema serio: los Uber, Netflix
y demás pagan pocos impuestos y en algunos casos no pagan nada. Por
esto, es necesario que la industria colombiana apunte a buscar por su
cuenta nuevas soluciones a problemas cotidianos.
El experto mexicano Gerardo Rodríguez explicó durante el Claro Tech
Summit que, en un mundo físico cada vez más digital, las empresas deben
tener la capacidad de decidir y detectar qué innovaciones toma, cuándo
las abandona y continúa con ellas.
¿Qué viene?
La implantación de innovaciones como la creación de órganos, curas a
enfermedades como el cáncer, será parte del día a día en el futuro. Para
darle viabilidad a esto existen disparadores de tecnología como el Big
Data, Cloud e Internet de las cosas.
“Los países y las empresas que no estén pensando en tecnología tienen
muy poco futuro. Por el contrario deben tener la capacidad de ejecución
para aumentar la productividad, esto de la mano del talento de los
desarrolladores que piensan en digital y que apoyados por sus empresas
pueden innovar”, explicó Rodriguez.
Ante esto, Colombia tendrá que superar varias barreras: falta de talento
humano, poca regulación estatal y sobre todo la preferencia por los
usuarios por sobre los intereses particulares.
Si el país quiere estar a la altura de las innovaciones disrruptivas
como Uber o Netflix tendrá que revaluar su infraestructura y sobre todo
su cultura laboral. No será un reto sencillo.


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