(Fuente, REViSTA SEMANA)
Un grupo de académicos, juristas y periodistas le enviaron una carta al
presidente Santos para que la terna que postule al Senado sólo esté
compuesta por abogadas.
Una mujer para la Corte Constitucional
La idea lleva varios meses en el aire. Sin embargo,
tomó mucha más fuerza cuando más de 30 personalidades decidieron
manifestarse públicamente a favor de que llegue una mujer a la Corte
Constitucional.
En una carta enviada al presidente Juan Manuel Santos, señalan que “tras
la convocatoria pública abierta para la conformación de la terna de
donde saldrá el reemplazo del magistrado Mauricio González Cuervo, 24
prestigiosas juristas presentaron sus hojas de vida (...).
Varias de ellas representan las virtudes y méritos que debería tener
quien ostente la dignidad de magistrado de la Corte Constitucional en un
momento crítico y decisivo para este alto tribunal. Por tal razón
creemos que es esta una oportunidad extraordinaria para ir cerrando
brechas entre hombres y mujeres dentro de la alta justicia colombiana”.
La carta es firmada por más de 30 líderes de opinión, entre quienes se
encuentran Cecilia López, exministra y exsenadora; María Elvira Samper,
analista RCN Radio; Laura Gil, columnista de El Tiempo;
Mónica Roa, vicepresidenta de Estrategia de WomensLink; Isabel Cristina
Jaramillo, directora del doctorado de derecho de la Universidad de Los
Andes; Rodrigo Uprimny, director de Dejusticia; Héctor Abad, escritor; Alfonso Gómez Méndez, exministro de Justicia y exfiscal, entre muchos otros.
Los líderes de opinión le dicen en su documento a Santos “así pues,
tiene usted por delante, señor presidente, la posibilidad de postular
tres mujeres para que de allí sea elegida una magistrada honorable y
competente para la Corte Constitucional”.
Hace casi un mes el director de Dejusticia, Rodrigo Uprimny, había
propuesto en una columna que la terna para la Corte estuviera conformada
exclusivamente por mujeres. Esto con el fin de lograr “una mayor
equidad de género en las altas cortes”. Según él, a pesar de que la ley
de cuotas obliga a que al menos el 30 % de los altos cargos del Estado
sean ocupados por mujeres, “en Colombia subsiste una gran inequidad de
género, en especial en el poder judicial”.
Agrega que en la Corte Suprema sólo hay cinco entre sus actuales 21
integrantes; en el Consejo de Estado, ocho de 27, y en la Corte
Constitucional, apenas dos de nueve. A eso se suma que esa entidad sólo
ha tenido tres mujeres magistradas en su historia, es decir, menos del
10 % desde 1991.
Lo mismo había señalado Florence Thomas, quien agregó también en su
columna, que “además la coyuntura del posacuerdo demanda un particular
esfuerzo que haga efectivos los derechos de las mujeres en el marco del
conflicto armado, y esto se logrará sólo reforzando en las altas cortes
la participación de mujeres”.
La reconocida feminista recordó que la participación de la mujer en
altos cargos del Estado es muy baja. “Desde las últimas elecciones
legislativas –marzo del 2014–, las mujeres representan el 20 % del total
de congresistas. Ni siquiera lograron ubicarse en ese piso del 30 %.
Seguimos en el sótano de la política. Ni indaguemos por las alcaldías o
las gobernaciones, para no dañarles el día”.
Buen ambiente
Buen ambiente
La propuesta ha caído muy bien entre las mujeres y ha logrado unir incluso a distintas tendencias políticas a favor de la idea.
La senadora del Centro Democrático María del Rosario Guerra asegura que
no sólo es una propuesta viable, sino una deuda histórica. “En todo el
país existen muchas mujeres calificadas para los cargos en las Cortes.
Esta es una oportunidad para abrirles una puerta y para tener un proceso
justo y equitativo”, afirma.
En esto la acompaña la también senadora Paloma Valencia. “Las normas de
inclusión de mujeres deben ser tomadas en serio. El presidente Juan
Manuel Santos ha sido muy reacio para cumplir la ley de cuotas en el
Gobierno”, dice.
En el mismo sentido piensa la senadora del Partido Liberal Vivianne
Morales, que asegura que Uprimny se le adelantó a la bancada de mujeres
que también tenía pensada esa propuesta. Agregó que el año entrante se
termina el período de la actual presidenta encargada, María Victoria
Calle, y con una mujer en la Corte Constitucional, ese organismo estaría
muy lejos de cumplir la ley de cuotas, que establece que mínimo debe
ser el 30 %.
La congresista Angélica Lozano agrega que esta es una oportunidad única
para recuperar el prestigio de la Corte y el mejor momento para que se
tome la decisión política de elegir a una mujer. Sin embargo, explica
que pueden existir obstáculos jurídicos para que la terna sea solamente
integrada por candidatas, pues la norma dice que es obligatoria la
diversidad de género.
Martha Lucía Ramírez va mucho más allá. Cree que “es momento para que
las mujeres tomen protagonismo en el Estado. Existen muchas abogadas con
las capacidades y credenciales para ocupar este cargo, pero a la hora
de elegir siempre se escoge a un hombre. Un ejemplo es el caso de Martha
Sáchica, quien tiene toda la preparación, es calificada y aun así no ha
logrado ser nombrada en propiedad”.
Ramírez se refiere a uno de los principales escollos que han encontrado
las juristas que aspiran a llegar a ese alto tribunal. Muchas de ellas
se han quejado de ser incluidas como un “adorno” en las ternas. Es
decir, para acompañar a un candidato hombre que es casi fijo.
Uno de los ejemplos que se suele citar es el de Martha Sáchica, quien ha
sido la secretaria general de la Corte desde su creación. Sáchica ha
ocupado varias veces el cargo de magistrada encargada, por ejemplo,
durante el período en el que el Consejo de Estado separó del cargo a
Alberto Rojas. Como es una de las constitucionalistas más reconocidas
del país, ha sido incluida en la terna, sin embargo, por su perfil
académico y falta de juego político en la última elección apenas sacó
dos votos.
Otros casos connotados son los de la actual secretaria jurídica de la
Presidencia, Cristina Pardo, y la procuradora para la Infancia, Ilva
Myriam Hoyos. A las dos abogadas las incluyeron como candidatas para la
elección en el 2007 en la que quedó Mauricio González. Sin embargo,
ambas se dieron cuenta pronto de que el nombre del ganador estaba
cantado. En una sentida carta a Álvaro Uribe renunciaron. “Le planteamos
al presidente que nosotras consideramos que no están dadas unas
condiciones de equilibrio para la elección", dijo Pardo en ese momento.
Por estos antecedentes Uprimny cree que es necesario “avanzar hacia una
equidad de género en la cúpula del Estado es no sólo un asunto de
justicia con las mujeres, sino que además reduce la discriminación por
sexo, porque acostumbra a la sociedad a ver a las mujeres en puestos de
alta responsabilidad y aminora los sesgos machistas del poder judicial”.
Las 30 firmas que acompañan la propuesta que llegó a la Presidencia son
un buen indicador de que un sector representativo de la sociedad pide
ese cambio.


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