(Fuente, Diario EL UNIVERSAL Cartagena)
Delegados de las Farc en los diálogos de paz. // COLPRENSA
La
subcomisión técnica de las Farc encargada de la discusión de los temas
de cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo; y fin del
conflicto, tuvo este martes una reunión en La Habana (Cuba) con Jean
Arnault, delegado del Secretario General de las Naciones Unidas y José
Bayardi, delegado de la presidencia de Unasur, quienes han sido
designados observadores al desarrollo del proceso de paz.
El negociador de las Farc, alias Carlos Lozada, señaló a los delegatarios que un aspecto importante de la mesa de negociación fue la creación de esa subcomisión porque ha sentado a la “Mesa a Altos Oficiales de las FFAA en representación del Gobierno de Colombia; frente a destacados Mandos de Dirección en representación de las FARC-EP; todos empeñados en la tarea común de trazar una ruta que nos ha de llevar al cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo; y a la dejación de las armas, para poner fin al derramamiento de sangre entre hermanos”.
En la declaración, Lozada señaló que “como podrán imaginarse, romper las desconfianzas crecidas en más de medio siglo de crudo enfrentamiento, no es algo que pueda darse de un día para otro y sin sobresaltos; empero, podemos asegurar que en ambas delegaciones hay voluntad política, franqueza, transparencia y la firme decisión de legar a las futuras generaciones un país más justo, en paz, en plena democracia, que goce del respeto y el reconocimiento de la comunidad internacional. Ese ideal común se convierte en acicate para superar todos los obstáculos”.
Indicó además que el acuerdo que se está construyendo “parte del reconocimiento y el debido respeto por la contraparte y de la necesidad de poner fin a un conflicto que no tiene posibilidad de solución militar, como lo testimonia su prolongación más allá del medio siglo; por esta razón, su texto deberá ser producto del consenso de las dos delegaciones, donde el resultado final ha de ser un verdadero tratado de paz estable y duradera”.
Finalmente, dijeron las Farc a los delegados de la ONU y Unasur que “ambas partes, nos hemos empeñado en asimilar las experiencias de otros procesos de paz, sin olvidar en ningún momento que no hay dos conflictos iguales; coincidimos así mismo, en la necesaria contribución de la comunidad internacional, de múltiple forma y en los distintos momentos del proceso, de manera que su presencia se convierta en estímulo moral y prenda de garantía de los compromisos asumidos”.
El negociador de las Farc, alias Carlos Lozada, señaló a los delegatarios que un aspecto importante de la mesa de negociación fue la creación de esa subcomisión porque ha sentado a la “Mesa a Altos Oficiales de las FFAA en representación del Gobierno de Colombia; frente a destacados Mandos de Dirección en representación de las FARC-EP; todos empeñados en la tarea común de trazar una ruta que nos ha de llevar al cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo; y a la dejación de las armas, para poner fin al derramamiento de sangre entre hermanos”.
En la declaración, Lozada señaló que “como podrán imaginarse, romper las desconfianzas crecidas en más de medio siglo de crudo enfrentamiento, no es algo que pueda darse de un día para otro y sin sobresaltos; empero, podemos asegurar que en ambas delegaciones hay voluntad política, franqueza, transparencia y la firme decisión de legar a las futuras generaciones un país más justo, en paz, en plena democracia, que goce del respeto y el reconocimiento de la comunidad internacional. Ese ideal común se convierte en acicate para superar todos los obstáculos”.
Indicó además que el acuerdo que se está construyendo “parte del reconocimiento y el debido respeto por la contraparte y de la necesidad de poner fin a un conflicto que no tiene posibilidad de solución militar, como lo testimonia su prolongación más allá del medio siglo; por esta razón, su texto deberá ser producto del consenso de las dos delegaciones, donde el resultado final ha de ser un verdadero tratado de paz estable y duradera”.
Finalmente, dijeron las Farc a los delegados de la ONU y Unasur que “ambas partes, nos hemos empeñado en asimilar las experiencias de otros procesos de paz, sin olvidar en ningún momento que no hay dos conflictos iguales; coincidimos así mismo, en la necesaria contribución de la comunidad internacional, de múltiple forma y en los distintos momentos del proceso, de manera que su presencia se convierta en estímulo moral y prenda de garantía de los compromisos asumidos”.


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