(Fuente, Diario EL PAIS Cali)
Si la motivación viniera en un tarro como
la mermelada y se pudiera comprar en el supermercado, muchos de los
problemas de padres, profesores y jefes desaparecerían.
El
conferencista peruano David Fishman ilustra su libro ‘Motivación 360°’
con un globo aerostático. ¿Por qué? “Porque la motivación es como el
nivel de temperatura del aire del globo. Algunos ‘motivados’ tienen aire
caliente y vuelan. Otros, con el aire frío, están paralizados en el
piso esperando que alguien los arrastre”, explica Fischman.
Son
aquellos impulsos que nos llevan a realizar una acción por la acción
misma, por lo que aprendemos de ella o por el placer de hacerla, aún
sin recibir una recompensa.
Los seis motivadores intrínsecos son: autonomía, competencia, novedad, aprendizaje, relación y pertenencia, y trascendencia.
Cuando
la persona realiza una acción como medio para conseguir un fin.
Algunos motivadores de este tipo son: reconocimiento, premios,
incentivos, bonos, trofeos, diplomas, evaluaciones, recompensas, notas,
fechas límite y castigos. Sin embargo, son riesgosos porque no se
encuentra placer en el camino, sino en la recompensa.
Estadísticas
Consejos para padres
Son
pocos los padres que se dan cuenta de que sus hijos tienen una enorme
sed de autonomía y de sentir que controlan su destino. Si no se
satisface esta necesidad, el niño no llorará como lo hace con otras
necesidades como el hambre o el dolor, pero si se sentirá defraudado en
su interior.
Los niños que tuvieron una formación
controladora tienen características como que son muy sensibles a lo que
piensan los demás, buscan siempre la aprobación, tienen baja confianza
en sus actividades, no se autoregulan, tienen menor control de sus
impulsos y bajo rendimiento académico. Si se quiere formar hijos
autónomos, es importante manejar el ego para que no coloque a los padres
en posición de dominio.
Se recomienda establecer
reglas claras, acordadas con los hijos. Promover que los hijos tengan la
oportunidad de escoger y decidir dentro de los límites acordados.
Promover que resuelvan y se hagan cargo de sus problemas. Evitar
manipularlos con la culpa. Y siempre se debe permitir que los hijos
puedan cuestionar de forma respetuosa las opiniones de sus padres. Ah, y
no olvide ponerse en los zapatos de sus hijos.
Fomentar
un entorno motivador y sentirse motivado no es un tema relacionado con
el dinero, sino con el deseo de querer hacer algo y de tomar en serio
la tarea.
Muchos padres ofrecen a sus hijos recompensas para que realicen sus tareas o algunas labores de la casa, impidiendo que los niños aprendan el valor de hacer sus trabajos como medio de aprendizaje para su vida académica o personal.
Es
útil buscar nuevas formas de afrontar la actividad, para que encuentren
diversión o interés en la acción, sin necesidad de enseñarles a
moverse en función de la ventaja que obtendrán.
No abuse de los premios, entrene para hacer cosas por la simple satisfacción.
Recuerde
que los castigos funcionan por el miedo y este no es un buen
aliciente, porque no funciona a largo plazo. Es mejor hablar siempre de
las consecuencias y ayudar a las personas a asumir la responsabilidad
por sus acciones, así se logrará un efecto duradero.
Motivar en la empresa
El entorno debe garantizar:
Para poner en práctica
Claves para motivar a su equipo
-
Muestre empatía. Reconocer que la actividad puede ser aburrida o
rutinaria o que no genera motivación, le ayudará a hacer sentir
comprendido al equipo de trabajo.
- Explicar por qué se hace una tarea es importante. Así promueva la motivación extrínseca de mejor calidad.
-
Dar autonomía (en lo posible) a fin de que las personas diseñen sus
estrategias y las lleven a cabo. Escuchar propuestas de otra parte y
discutir las propias y las del otro permite llegar a decisiones
consensuadas.
- Evitar el uso de palabras controladoras como ‘debes’, ‘tienes que’, ‘si no lo haces’, ‘estás obligado’, etc...
- Evitar ser controlador cuando se ofrece un incentivo.
-
Es mejor que las recompensas sean inesperadas e intangibles. De lo
contrario se puede lograr el efecto contrario: la desilusión de
no lograrlo.


0 comentarios:
Publicar un comentario