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sábado, 12 de septiembre de 2015

Anciano a los 50

(Fuente, Diario EL COLOMBIANO)


Julián Posada
Columnista

Julián Posada


Incomoda un titular de prensa de El Tiempo que llama abuelo a alguien que llega a los sesenta años, aquí convierten en anciano o en adulto mayor al de sesenta y cinco, los amores maduros y las ideas de vida y felicidad más allá de los treinta años resultan casi siempre incomprensibles en un país que se niega a crecer, pero lo que realmente debe incomodar a quien escribió el artículo es pensar qué será en 2030 cuando unos dos mil cuatrocientos millones de personas tengan sesenta o más años, según un informe de HelpAge entregado a la ONU, pero a Colombia y sus abuelos (según el titular en cuestión) les va bien, pues la expectativa de vida de los nuestros es la mayor de la región.

Pero para qué nos sirven más años si nuestro sistema de salud está en la ruina, quién podrá atender achaques y dolencias si el Estado adeuda fortunas, es duro crecer y descubrir la realidad de un sistema social difícilmente viable o de un esquema de pensiones que pide a gritos reformas para soportar y pagar a unos pensionados que cada vez seremos más, cumplir años es gastar poco a poco posibilidades de supervivencia, no necesariamente envejecer. En la mayoría de los grupos con los que trabajo soy el mayor, sin embargo hay algunos en los que mis jefes son (según dicho titular) abuelos; ayer no más estuve con una de ellas, que a sus sesenta y nueve aún se divierte como si fuese niña, emprende proyectos que asustarían a los de treinta y es motivo de admiración para muchos, ella, la abuela, con su vestido de trabajo, decidió disfrutar como los chicos del barrio en los chorros de agua de un parque; mis amigos van de los veinte a los noventa y a ninguno clasifico, cada uno de ellos observa el mundo con una óptica única que le dan sus vivencias y es eso lo que los hace para mí, geniales. Se es padre, viejo o abuelo a cualquier edad.

Puede que crecer duela, pero más que doler, enriquece, despojarse poco a poco de ideas y conceptos, que algunos creen dan sentido a la vida, es lo que fortalece y da serenidad, cada vida es una experiencia única, cada ser es la suma de arrugas, surcos, ausencias y mil cosas más; nunca seré abuelo ni real ni metafóricamente, apenas llegué a tío, afortunadamente no siento que encajo y mucho menos que mis cercanos lo hacen en ese mediocre titular y me alegra sentir que no quepo en un texto en el que se afirma que “así mismo, la salud mental del adulto mayor en Colombia es considerada positiva, teniendo en cuenta que el 98 por ciento de las personas mayores de 50 años sienten que su vida tiene sentido”. Larga vida a nosotros los ancianos.

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