(Fuente, Diario EL PAIS Cali)
Christian Zúñiga / El País
La
historia pareciera normal si no fuera porque este par de futuras
estrellas en esta disciplina comparten más que el gusto y la pasión por
un deporte que ha puesto en muchas ocasiones la bandera tricolor en lo
más alto del mundo. Catalina y Valeria son almas gemelas dentro y fuera
de los tatamis, sitio donde se realizan los combates.
Su parecido
físico llama la atención no solo de sus rivales, sino de los
entrenadores, jueces y aficionados del judo en Colombia.
A sus 11
años, ‘las gemelas maravilla’ —como son conocidas en el mundo de esta
disciplina oriental— acaban de coronarse campeonas nacionales sub-13, en
el certamen que se cumplió en días pasados en el coliseo Mariano Ramos
de la capital vallecaucana.
Fueron descubiertas hace tres años en
el proyecto de Educación Física en Recreación y Deporte de las Escuelas
Públicas de Jamundí, cuando cursaban el tercer grado de primaria.
El
hombre que vio unas condiciones especiales en las niñas fue el
entrenador Ruperto Guauña, el mismo que descubrió a Yuri Alvear y a la
cual entrenó durante los primeros seis años de su exitosa carrera
deportiva.
Especial para Elpaís.com.co
Desde
los 9 años decidieron cambiar las muñecas y juegos habituales de las
niñas de su edad, para aprender la técnica, llaves y movimientos de un
deporte que la Unesco declaró como ideal para la formación de los
jóvenes.
“Nos gustaría ser como Yuri en esta disciplina.
Queremos llegar muy lejos para ayudar a nuestros padres, quienes se han
sacrificado por apoyarnos”, comenta
Catalina.
Su madre,
Andrea, destaca que la práctica del judo les ha servido para formarlas
no solo como deportistas, sino como personas.
Actualmente cursan sexto
grado de bachillerato en el Colegio Central en la ‘Tierra del cholado’ y
una de las obligaciones impuestas por sus padres y entrenadores es
rendir en ambas facetas. “Ellas son muy buenas estudiantes. Son
conscientes de que por ahora sus responsabilidades están en lo
educativo y deportivo. Nuestra intención es apoyarlas porque
lastimosamente este deporte no cuenta con el respaldo necesario”, agrega la mamá de las niñas.
Mientras Catalina es considerada la gemela de la cara seria, a su hermana Valeria la llaman la niña del rostro feliz.
Dos
títulos en campeonatos nacionales, sumados a dos medallas doradas en
las dos recientes versiones de Juegos Departamentales ratifican que son
las reinas de la categoría sub-13 a nivel nacional.
Aunque llaman
poderosamente la atención cuando se suben a combatir por la similitud de
sus rasgos físicos, ellas consideran que son muy diferentes sobre el
tatami.
Valeria explica que su mayor fortaleza es el trabajo con
piernas y Catalina aduce a sus técnicas como el mayor potencial.
Incluso, Guauña entrega una definición más particular de ellas como
judocas.
“Catalina es una niña que no entrena muy bien,
pero compite en forma excelente. Valeria, en cambio, entrena mejor, pero
a la hora de los combates se le presentan dificultades. Esas son las
cosas que a partir del próximo año les vamos a perfeccionar”.
Johan Manuel Morales / El País
Ambas ya están en cinturón azul, el cuarto en la escala de aprendizaje del judo.
Algo
curioso les sucedió en el Nacional del año pasado en Bucaramanga. Las
dos deportistas llegaron a la final en la disputa de la presea de oro.
Al término del combate,
Catalina ganó la medalla dorada y en la
ceremonia de premiación los jueces se equivocaron y nombraron a Valeria
como vencedora. La decisión fue reversada al darse cuenta de la
confusión de los jueces.
En el Campeonato Nacional de Cali que se
realizó en agosto pasado, las dos niñas se tuvieron que enfrentar en
otra final. Los asistentes elogiaron y se gozaron el combate de las
gemelas.
“Cuando nos toca combatir a las dos, nos miramos
como rivales. Lo de hermanas pasa a un segundo plano. Es más difícil la
lucha porque nos conocemos muy bien y sabemos cuál es el secreto de cada
una”, explica Valeria.
Los logros alcanzados en su corta
trayectoria les han dado el derecho para integrar la selección Colombia
que en octubre disputará el Panamericano a realizarse en Buenos Aires,
Argentina.
“Ese es su gran sueño. Poder cumplir con su
primera participación representado a Colombia en un evento de talla
internacional. Estamos haciendo un llamado a las entidades y personas
para ayudar a financiar el viaje de las niñas a territorio argentino”, menciona su padre, Rodrigo.
Las
niñas Guerrero Silva se van perfilando como promesas del deporte en el
Valle del Cauca. Cuentan con la garantía de estar en el programa de judo
más famoso en Colombia, el cual ha entregado grandes resultados y que
lleva cerca de 20 años de labores.
Con las victorias y medallas de
las gemelas se sigue demostrando que Jamundí es la tierra de los
mejores judocas del país, así como lo define Ruperto Guauña, quien
asegura que “hasta el más malo en judo aquí es bueno”.
Datos
Frases
2
títulos nacionales en la categoría sub-13 y dos en Departamentales, su palmarés.
Para
Catalina y Valeria, quienes acaban de conseguir oro para Jamundí en los
Juegos Departamentales de Palmira, su gran anhelo inmediato es competir
en el Panamericano de Argentina.
Sus padres y entrenadores están haciendo un llamado para las personas que quieran ayudar a financiar el viaje de las gemelas.
Las personas interesadas en apoyarlas pueden comunicarse con Andrea Silva, la madre de las gemelas, al celular 311 623 27 85.
El Panamericano se efectuará en el mes de octubre.
"Cuando nos toca combatir a las dos, nos miramos como rivales. Lo de hermanas pasa a un segundo plano. Es más difícil la lucha”, Valeria Guerrero - judoca jamundeña.
"Nos
gustaría ser como Yuri Alvear en esta disciplina. Queremos llegar muy
lejos para ayudar a nuestros padres, quienes nos apoyan”, Catalina Guerrero - judoca jamundeña.


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