(Fuente, REViSTA SEMANA)
Luego que el presidente Santos descartara la Constituyente y el
referendo, partido de la U radica proyecto para que los colombianos se
pronuncien sobre los acuerdos de La Habana.
Mesa de negociación del proceso de paz en La Habana.
Foto: Omar Nieto / Oficina Alto Comisionado para la Paz
La promesa del presidente Juan Manuel Santos, de que los acuerdos que se
alcancen en La Habana sean refrendados popularmente, sigue vigente.
Aunque el gobierno descartó por razones políticas la Constituyente, con
la que están jugadas las FARC, y el referendo, que inicialmente era la
fórmula que seducía al gobierno, ahora el mecanismo que empieza a coger
fuerza es el plebiscito.
Roy Barreras, copresidente del partido de la U, radicó en el Congreso un
proyecto para que los colombianos aprueben los acuerdos por la paz
mediante esta fórmula, consagrada en la Constitución, pero que desde
1991 no ha sido estrenada. Este proyecto es una de las dos iniciativas
necesarias para implementar los acuerdos con las FARC. El otro será el
acto legislativo que cree una comisión legislativa especial que elabore
las reformas legales que se desprendan del pacto dentro el gobierno y la
guerrilla para poner fin al conflicto.
Aunque la propuesta del plebiscito es una iniciativa de origen
parlamentario, no significa que el gobierno la respalde. Sin embargo,
por haber sido presentada por el senador Barreras, todo apunta a que el
presidente Santos lo haga.
De hecho, Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno en La
Habana, había manifestado hace varias semanas que había que encontrar
mecanismos audaces y novedosos, y este proyecto parece ir en ese
sentido.
Todo porque el plebiscito, según el senador Barreras, y acogiendo
jurisprudencia existente, sí tiene carácter vinculante, a diferencia de
otros mecanismos que aún se estudian como el de la consulta popular.
Según el proyecto radicado en la secretaría del Senado, el plebiscito
podrá consultar a los colombianos si aprueban o no en bloque los
acuerdos de paz, y la decisión deberá ser respetada y acatada por el
gobierno.
Sobre los mecanismos de participación popular para refrendar la paz, el
gobierno siempre ha tenido preocupaciones en cuanto al umbral de
votación que se necesitan para que se apruebe la refrendación. Según el
proyecto, el plebiscito sería obligatorio, se habilitarían las urnas 24
horas durante tres días hábiles y un fin de semana, para facilitar la
participación ciudadana.
Todas las personas que están en el censo electoral estarían obligadas a
votar sobre la paz, y el argumento que habilitaría la obligatoriedad del
voto está en la propia Constitución, que consagra que el voto es un
derecho, pero también un deber.
Dice el proyecto que el plebiscito sería convocado por el presidente de
la República, con la firma de todos los ministros, y deberá ser aprobado
por el Congreso que tendría un mes para ello.
Según Barreras, la iniciativa se tramitaría con mensaje de urgencia,
para que sea aprobada antes de diciembre, y al tratarse de ley
estatutaria, deberá ser examinada por la Corte Constitucional. La
propuesta es que en marzo del 2016 los colombianos puedan ir a las
urnas, lógicamente si antes de ese momento se produce la ansiada firma
de la paz en la Mesa de negociación de La Habana.
Aún se espera que el gobierno se pronuncie sobre esta iniciativa, y más
aún que presente el acto legislativo para crear la comisión especial del
Congreso que diseñaría las leyes para implementar los acuerdos con las
FARC.


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