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sábado, 12 de septiembre de 2015

Hoy es la 'última pelea' de Floyd Mayweather y ya es un escándalo

(Fuente, Diario EL TIEMPO)

La pose arrogante de Mayweather:

Foto: AFP
La pose arrogante de Mayweather: "Pase lo que pase, cuando se trata de boxeo, soy el mejor",

Escogió a Berto para el que asegura es su combate del retiro. Se iría con un invicto de 49 triunfos

Pelea este sábado otra vez Floyd Mayweather y hay escándalo. ¿Novedad? De ninguna manera. El nombre del mejor boxeador de la actualidad y campeón del peso wélter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Consejo Mundial de Boxeo (CMB) está ligado directamente a las informaciones sensacionales, dentro y fuera del cuadrilátero, a través de medios de comunicación o redes sociales, que él mismo maneja con habilidad.

Cuatro meses y 10 días después de la llamada ‘Pelea del siglo XXI’, que batió todos los récords de dinero en el boxeo, y en la cual se consolidó como el atleta mejor remunerado de la historia (ganó por puntos al filipino Manny Pacquaio en el, por ahora, quizás mayor fiasco deportivo de este siglo), el estadounidense sube al cuadrilátero de la sala Garden del MGM, en Las Vegas, en lo que él ha llamado el último combate de su carrera.

El escándalo reciente (o por lo menos al escribir estas líneas, porque con él uno nuevo puede explotar en cualquier instante) consiste en que se asegura que antes de la pelea del 2 de mayo con Pacquaio se inyectó una sustancia prohibida, según las autoridades boxísiticas del estado de Nevada que controlaron esa cita deportiva.

Fue un escándalo porque le ganó a Pacquiao sin brillar y para muchos injustamente. Luego fue escándalo porque al filipino lo operaron de un desgarro del manguito rotador del hombro derecho, más tarde porque no sabía cómo gastar la plata y, antes del supuesto dopaje que se conoció el pasado jueves, por la elección de su rival de esta noche para la supuesta pelea del adiós: su compatriota de origen haitiano André Berto.

La escogencia de Berto fue suya, como suele hacer. Igual fue ante el encuentro con Pacquiao, al cual no enfrentó en su esplendor, sino que dejó pasar el tiempo para verse con el filipino, que no estaba en mayo pasado como se le vio cinco o seis años atrás.

Campeón interino de wélter (147 libras) de la AMB, Berto, verdugo del colombiano y excampeón mundial Juan ‘Mello’ Urango, está en desventaja 1-17, de acuerdo con las casas de apuestas de Las Vegas. Y aunque Mayweather sostiene que es un oponente peligroso, casi nadie le cree. Las cifras son elocuentes: en los últimos cinco años Berto apenas ha peleado seis veces y ¡tres de ellas fue derrotado!

A lo Rocky Marciano

En el 2013, Mayweather firmó un contrato sin antecedentes para cualquier deportista: recibir 200 millones de dólares por combatir en la televisión de Showtime de la cadena CBS en seis peleas, dos por temporada, hasta el 2015. La última es esta contra Berto. Si se mantenía invicto con un récord de 43-0 (triunfos y derrotas), ¿en qué pensaba Mayweather en ese momento?

Fácil: en igualar la marca del legendario italoamericano Rocky Marciano, único campeón mundial de los pesos pesados en retirarse invicto y con registro de 49-0.

De ahí que los ojos del mundo estén este sábado sobre esta que él insiste es su última subida al cuadrilátero, para empatar el récord de aquel temible noqueador de la máxima categoría del deporte de los gladiadores.

Si bien no es una cifra cerrada, como un 50-0, lo cierto es que jamás que se recuerda un boxeador que tuviera tanta resonancia por llegar a 49-0 como ahora Mayweather.

Ni el gran Larry Holmes, el campeón de peso completo ¡que el 21 de septiembre de 1985 perdió el título y su invicto contra Michael Spinks en la pelea 49! (Spinks se convirtió en el primer semipesado en ganar el máximo título). Y eso que Holmes era de la misma categoría de Marciano, la pesada, cuyo lapso entre pelea y pelea es más prolongado que cualquiera otra.

Pero tampoco lo tuvieron peleadores mexicanos de pesos bajos que pasaron por esa cifra, como Julio César Chávez, que hilvanó 89 victorias y un empate antes de perder su primera batalla, y Ricardo ‘Finito’ López, que jamás perdió y se retiró con 51 éxitos y un empate.

¿Por qué?: porque Mayweather es diferente. Esa diferencia la hace, en lo deportivo, su escurridizo pero efectivo estilo. Es difícil pegarle. Pero eso, con unos pocos golpes propinados, le han otorgado 48 triunfos y la condición de número uno del mundo de la actualidad, aunque en su espectáculo sea aburrido y difiera de peleadores de la talla de Ray Sugar Leonard y Sugar Ray Robinson, para compararlo con compatriotas suyos.

“La pelea entre Mayweather y Berto es una farsa”, declaró el famoso promotor Bob Arum, reclamando que la pelea 49 del campeón tenía que ser con el británico Amir Khan, a quien en el 2008 el colombiano Breydis Prescott acabó con su invicto, al noquearlo en el propio primer asalto.

Las palabras de Arum tienen algún sentido entre el público. El pasado jueves aún había boletas para ingresar al escenario del MGM en Las Vegas. Extraño, porque por lo general en los últimos años los tiquetes se agotan de antemano cuando se anunciaba Mayweather contra cualquiera. De todas maneras, se cree que este sábado no quedará ninguna silla desocupada para ver este ‘retiro’.

Genio y figura

Pero la diferencia más marcada de Mayweather es en lo extradeportivo. De familia con sangre de boxeo, con dos tíos que fueron campeones mundiales (a Roger lo despojó el colombiano Rafael Pineda), Floyd es capaz de generar conflictos en el ring, como pegarle de manera desleal a un rival y de gritarle al comentarista de televisión que lo censuró que debía ser despedido por la empresa de telecomunicaciones para la cual trabajaba porque “no sabía nada de boxeo”.

Tenía un año y estaba en brazos de su padre, también llamado Floyd (uno de sus entrenadores, al igual que Roger), cuando un disparo de arma de fuego impactó a su progenitor: un tío materno fue quien apretó el gatillo.

Así que ha vivido de lío en lío desde niño, con herencia de problemas judiciales que lo llevaron, de adulto, a pagar tres meses de condena por agresión familiar a su antigua pareja y madre de sus hijos. Esto condujo a que su compatriota Ronda Rousey, la mejor mujer de artes marciales mixtas del momento, le lanzara un reto, después de que Mayweather venciera a Pacquiao: combatir sin reglas. Floyd sostiene que tuvo que preguntar quién era ella y, de inmediato, soltó esta frase: “Tengo que ver todavía a un luchador de la MMA u otro boxeador generando más de 300 millones de dólares en 3 minutos. En el momento que esto pase, llámame”.

Esos 300 millones de dólares son los que ganó contra el filipino y que le han servido más para exhibirse y hacer gala del apodo que él mismo se puso: ‘Money’ (dinero). A través de redes sociales ha subido fotos con fajos de dólares sobre la cama y con él al fondo escuchando con audífonos el sonido de un iPhone de oro o posando con seis autos lujosos y su avión privado y rotular la imagen con letras grandes la frase: “Bienvenido a mi mundo”.

 Imagen de la polémica pelea que Mayweather le ganó, el pasado 2 de mayo, al filipino Manny Pacquiao.
Esas extravagancias gustan o disgustan al público que, para verlo ganar o verlo perder (cosa que aún no ha pasado), termina comprando sus peleas por el sistema pague por ver de la televisión, como a ningún otro boxeador en el planeta. Eso también marca una diferencia a su favor y le permite cobrar exorbitantes millones de dólares.

Pelea este sábado Maywaether. Seguramente pasará fácil sobre Berto e igualará la marca del legendario Rocky Marciano. ¿Cuál será su próximo escándalo? ¡Quizás un posible regreso y eso que todavía no ha peleado por última vez!

¿Es la última?

Floyd Mayweather anunció por primera ocasión su retiro en el 2007. Y cumplió. Pero regresó dos años más tarde y se mantiene activo hasta ahora. Él insiste que contra Berto será la despedida. Pero también él, que se proclama como el mejor boxeador de todos los tiempos, pareciera en el fondo que deseara más. Como cerrar su carrera con registro de 50-0 y pulverizar la marca de Marciano.

¿Y regresar contra quién? Por supuesto, con Pacquiao. El filipino está en un largo periodo de recuperación y solo podrá combatir de mitad de 2016 en adelante. ¿Entonces por qué no tomarse un tiempo y esperarlo?

Mayweather soltó aparentemente una pista esta semana: consideró que ido él, Pacquiao es el mejor boxeador. ¿Está preparando el terreno desde ya?

Luego de la pobre pelea del pasado 2 de mayo entre ambos, ellos, como en la película boxística de Robert de Niro y Sylvester Stallone, tienen cuentas por saldar con el público mundial y considerarían reencontrarse en ‘La gran revancha’ de millones de dólares.

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO


























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