(Fuente, Diario EL TIEMPO)
Foto: AFP
La pose arrogante de Mayweather: "Pase lo que pase, cuando se trata de boxeo, soy el mejor",Escogió a Berto para el que asegura es su combate del retiro. Se iría con un invicto de 49 triunfos
Pelea este sábado otra
vez Floyd Mayweather y hay escándalo. ¿Novedad? De ninguna manera. El
nombre del mejor boxeador de la actualidad y campeón del peso wélter de
la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Consejo Mundial de Boxeo (CMB)
está ligado directamente a las informaciones sensacionales, dentro y
fuera del cuadrilátero, a través de medios de comunicación o redes
sociales, que él mismo maneja con habilidad.
Cuatro meses y 10 días después de la llamada
‘Pelea del siglo XXI’, que batió todos los récords de dinero en el
boxeo, y en la cual se consolidó como el atleta mejor remunerado de la
historia (ganó por puntos al filipino Manny Pacquaio en el, por ahora,
quizás mayor fiasco deportivo de este siglo), el estadounidense sube al
cuadrilátero de la sala Garden del MGM, en Las Vegas, en lo que él ha
llamado el último combate de su carrera.
El escándalo reciente (o por lo menos al
escribir estas líneas, porque con él uno nuevo puede explotar en
cualquier instante) consiste en que se asegura que antes de la pelea del
2 de mayo con Pacquaio se inyectó una sustancia prohibida, según las
autoridades boxísiticas del estado de Nevada que controlaron esa cita
deportiva.
Fue un escándalo porque le ganó a Pacquiao sin
brillar y para muchos injustamente. Luego fue escándalo porque al
filipino lo operaron de un desgarro del manguito rotador del hombro
derecho, más tarde porque no sabía cómo gastar la plata y, antes del
supuesto dopaje que se conoció el pasado jueves, por la elección de su
rival de esta noche para la supuesta pelea del adiós: su compatriota de
origen haitiano André Berto.
La escogencia de Berto fue suya, como suele
hacer. Igual fue ante el encuentro con Pacquiao, al cual no enfrentó en
su esplendor, sino que dejó pasar el tiempo para verse con el filipino,
que no estaba en mayo pasado como se le vio cinco o seis años atrás.
Campeón interino de wélter (147 libras) de la
AMB, Berto, verdugo del colombiano y excampeón mundial Juan ‘Mello’
Urango, está en desventaja 1-17, de acuerdo con las casas de apuestas de
Las Vegas. Y aunque Mayweather sostiene que es un oponente peligroso,
casi nadie le cree. Las cifras son elocuentes: en los últimos cinco años
Berto apenas ha peleado seis veces y ¡tres de ellas fue derrotado!
A lo Rocky Marciano
En el 2013, Mayweather firmó un contrato sin
antecedentes para cualquier deportista: recibir 200 millones de dólares
por combatir en la televisión de Showtime de la cadena CBS en seis
peleas, dos por temporada, hasta el 2015. La última es esta contra
Berto. Si se mantenía invicto con un récord de 43-0 (triunfos y
derrotas), ¿en qué pensaba Mayweather en ese momento?
Fácil: en igualar la marca del legendario
italoamericano Rocky Marciano, único campeón mundial de los pesos
pesados en retirarse invicto y con registro de 49-0.
De ahí que los ojos del mundo estén este
sábado sobre esta que él insiste es su última subida al cuadrilátero,
para empatar el récord de aquel temible noqueador de la máxima categoría
del deporte de los gladiadores.
Si bien no es una cifra cerrada, como un 50-0,
lo cierto es que jamás que se recuerda un boxeador que tuviera tanta
resonancia por llegar a 49-0 como ahora Mayweather.
Ni el gran Larry Holmes, el campeón de peso
completo ¡que el 21 de septiembre de 1985 perdió el título y su invicto
contra Michael Spinks en la pelea 49! (Spinks se convirtió en el primer
semipesado en ganar el máximo título). Y eso que Holmes era de la misma
categoría de Marciano, la pesada, cuyo lapso entre pelea y pelea es más
prolongado que cualquiera otra.
Pero tampoco lo tuvieron peleadores mexicanos
de pesos bajos que pasaron por esa cifra, como Julio César Chávez, que
hilvanó 89 victorias y un empate antes de perder su primera batalla, y
Ricardo ‘Finito’ López, que jamás perdió y se retiró con 51 éxitos y un
empate.
¿Por qué?: porque Mayweather es diferente. Esa
diferencia la hace, en lo deportivo, su escurridizo pero efectivo
estilo. Es difícil pegarle. Pero eso, con unos pocos golpes propinados,
le han otorgado 48 triunfos y la condición de número uno del mundo de la
actualidad, aunque en su espectáculo sea aburrido y difiera de
peleadores de la talla de Ray Sugar Leonard y Sugar Ray Robinson, para
compararlo con compatriotas suyos.
“La pelea entre Mayweather y Berto es una
farsa”, declaró el famoso promotor Bob Arum, reclamando que la pelea 49
del campeón tenía que ser con el británico Amir Khan, a quien en el 2008
el colombiano Breydis Prescott acabó con su invicto, al noquearlo en el
propio primer asalto.
Las palabras de Arum tienen algún sentido
entre el público. El pasado jueves aún había boletas para ingresar al
escenario del MGM en Las Vegas. Extraño, porque por lo general en los
últimos años los tiquetes se agotan de antemano cuando se anunciaba
Mayweather contra cualquiera. De todas maneras, se cree que este sábado
no quedará ninguna silla desocupada para ver este ‘retiro’.
Genio y figura
Pero la diferencia más marcada de Mayweather
es en lo extradeportivo. De familia con sangre de boxeo, con dos tíos
que fueron campeones mundiales (a Roger lo despojó el colombiano Rafael
Pineda), Floyd es capaz de generar conflictos en el ring, como pegarle
de manera desleal a un rival y de gritarle al comentarista de televisión
que lo censuró que debía ser despedido por la empresa de
telecomunicaciones para la cual trabajaba porque “no sabía nada de
boxeo”.
Tenía un año y estaba en brazos de su padre,
también llamado Floyd (uno de sus entrenadores, al igual que Roger),
cuando un disparo de arma de fuego impactó a su progenitor: un tío
materno fue quien apretó el gatillo.
Así que ha vivido de lío en lío desde niño,
con herencia de problemas judiciales que lo llevaron, de adulto, a pagar
tres meses de condena por agresión familiar a su antigua pareja y madre
de sus hijos. Esto condujo a que su compatriota Ronda Rousey, la mejor
mujer de artes marciales mixtas del momento, le lanzara un reto, después
de que Mayweather venciera a Pacquiao: combatir sin reglas. Floyd
sostiene que tuvo que preguntar quién era ella y, de inmediato, soltó
esta frase: “Tengo que ver todavía a un luchador de la MMA u otro
boxeador generando más de 300 millones de dólares en 3 minutos. En el
momento que esto pase, llámame”.
Esos 300 millones de dólares son los que ganó
contra el filipino y que le han servido más para exhibirse y hacer gala
del apodo que él mismo se puso: ‘Money’ (dinero). A través de redes
sociales ha subido fotos con fajos de dólares sobre la cama y con él al
fondo escuchando con audífonos el sonido de un iPhone de oro o posando
con seis autos lujosos y su avión privado y rotular la imagen con letras
grandes la frase: “Bienvenido a mi mundo”.
Imagen de la polémica pelea que Mayweather le ganó, el pasado 2 de mayo, al filipino Manny Pacquiao.
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Esas extravagancias gustan o disgustan al
público que, para verlo ganar o verlo perder (cosa que aún no ha
pasado), termina comprando sus peleas por el sistema pague por ver de la
televisión, como a ningún otro boxeador en el planeta. Eso también
marca una diferencia a su favor y le permite cobrar exorbitantes
millones de dólares.
Pelea este sábado Maywaether. Seguramente
pasará fácil sobre Berto e igualará la marca del legendario Rocky
Marciano. ¿Cuál será su próximo escándalo? ¡Quizás un posible regreso y
eso que todavía no ha peleado por última vez!
¿Es la última?
Floyd Mayweather anunció por primera ocasión
su retiro en el 2007. Y cumplió. Pero regresó dos años más tarde y se
mantiene activo hasta ahora. Él insiste que contra Berto será la
despedida. Pero también él, que se proclama como el mejor boxeador de
todos los tiempos, pareciera en el fondo que deseara más. Como cerrar su
carrera con registro de 50-0 y pulverizar la marca de Marciano.
¿Y regresar contra quién? Por supuesto, con
Pacquiao. El filipino está en un largo periodo de recuperación y solo
podrá combatir de mitad de 2016 en adelante. ¿Entonces por qué no
tomarse un tiempo y esperarlo?
Mayweather soltó aparentemente una pista esta
semana: consideró que ido él, Pacquiao es el mejor boxeador. ¿Está
preparando el terreno desde ya?
Luego de la pobre pelea del pasado 2 de mayo
entre ambos, ellos, como en la película boxística de Robert de Niro y
Sylvester Stallone, tienen cuentas por saldar con el público mundial y
considerarían reencontrarse en ‘La gran revancha’ de millones de
dólares.
ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO
Redactor de EL TIEMPO


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