(Fuente, Diario EL TIEMPO)
Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO
Alfredo Gutiérrez y Zbigniew Zajac, director de la Fosbo.El rey vallenato tocará sus grandes éxitos, en un formato único, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.
Acuérdese, maestro: nosotros somos empíricos”, fue la primera advertencia que le hizo el cantante y acordeonero Alfredo Gutiérrez, de 75 años, al polaco Zbigniew Zajac, director de la Orquesta Sinfónica de Bogotá (Fosbo), que con sus 60 integrantes acompañará al juglar sabanero en sus conciertos del 11 y el 12 de septiembre, en Bogotá.
El significado de esta advertencia es que
Gutiérrez no lee partitura y, aunque se le ha medido a interpretar
muchos ritmos –desde foxtrot hasta rancheras, pasando por el rock and
roll– es su primera vez con una sinfónica.
“No había tenido tanta expectativa –dice
Gutiérrez–: Estar acompañado por 60 músicos profesionales, aparte de los
15 que van conmigo. La ilusión es oír Anhelos con esos violines sonando
por debajo...”
Anhelos y La paloma guarumera y La negra,
Matilde Lina, muchos de sus éxitos más clásicos se interpretarán en
estas dos noches únicas en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, como nunca
han sonado.
Para conseguirlo, Gutiérrez y Zajac se
pusieron de acuerdo en lo básico: “Le dije: maestro, que los arreglos se
basen en los originales, los de los discos, como los tocamos nosotros
–cuenta Gutiérrez–.
Esa fue la insinuación mía, porque el público se
sabe las canciones y no le podemos echar mentiras”.
El tres veces rey vallenato espera ansioso oír
a la sinfónica arropando a su acordeón, haciéndole fondo a la voz.
También siente curiosidad de saber cómo le sonará al público cuando un
fragmento de Beethoven se cuele en la melodía de Dos mujeres.
“Va a ser hermoso. De pronto no voy a estar
tan ‘sollado’, como dicen en Baranquilla –afirma–. Porque con ellos no
he ensayado tocar el acordeón con los pies. Pero estamos de acuerdo con
el maestro en que no le vamos a quitar la autenticidad al vallenato.
Quiero que suene ceremonioso, con calidad, brillante”.
¿Cuál ha sido su relación con lo sinfónico?
He escuchado de todo en la vida. He asistido a
conciertos sinfónicos, recuerdo unos en Nueva York y Alemania. Pero no
he tocado con sinfónica. Una vez grabé Los violines vallenatos: la voz
se reemplazaba por violines. Se grabó en el Amira de la Rosa, en
Barranquilla. Esa música terminó metiéndose en clubes, hoteles, oficinas
y todo lugar donde se oyera música ambiental, porque no tenía letra, ni
siquiera el coro. Pero esto es diferente.
¿Habrá improvisación en estos dos recitales?
Le dije al maestro: de pronto usted me pone 15
compases de esta melodía y yo de pronto me paso y hago cosas. Así que
quedamos, él y yo, de mirarnos y entendernos, para que pueda hacer lo
que en la música llaman solos. Algo que no se podía hacer en los discos
míos, porque las canciones eran de dos y medio y tres minutos.
Otros vallenatos han hecho espectáculos sinfónicos. ¿Los ha visto?
Sé que lo han hecho, pero no los he visto. Lo
importante es que la gente va a sentir que es Alfredo Gutiérrez con el
respaldo de una sinfónica que no va a estar cazando mariposas. Ellos van
a lo que van y estarán seguros de lo que van a tocar. Así que nos
pusimos de acuerdo. Habrá partecitas que serán como un diálogo entre
ellos y nosotros.
Si ha incursionado en tantos géneros, ¿por qué lo de la sinfónica se da hasta ahora?
Porque no todos los días se tiene a 60 músicos
a disposición de uno. Y no son cualquier grupo, son musicazos, todos
profesores. Interpretaremos 14 canciones, siete en la primera parte,
siete después.
Pero no tocará con los pies...
Eso de tocar con los pies con la sinfónica...
El maestro Zajac dijo que eso no. Ahora, como tengo mi conjunto ahí, no
puedo evitar que la gente pida algo así. Imagino que miraré al maestro y
le pediré permiso, a ver si puedo, pero sería como una ñapita.
¿Dónde y cuándo?
Alfredo Gutiérrez Sinfónico. 11 y 12 de
septiembre, 8 p. m. Teatro Jorge E. Gaitán. Boletas: 84.000 a 160.000
pesos. Tel. 593-6300.
LILIANA MARTÍNEZ POLO


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