(Fuente, Diario EL TIEMPO)
Foto: AFP
Donald Trump discute con Jeb Bush
durante el debate llevado a cabo en la biblioteca Ronald Reagan.El magnate pasó largo tiempo en silencio cuando se hablaba de política internacional.
Aunque todavía
no hay encuestas confiables para medir el impacto que tuvo el segundo
debate entre los candidatos a la nominación del Partido Republicano,
medios y expertos coincidían este jueves en dos cosas: Donald Trump, que
hasta ahora ha venido comandando la carrera, se mostró por primera vez
vulnerable y hasta perdido.
En contraste, varios de sus rivales
brillaron por su desempeño y demostraron que están preparados para poner
contra las cuerdas al magnate neoyorquino.
Trump, desafiando todos los pronósticos,
llegó a este debate en California a la cabeza de todos los sondeos y
superando a la mayoría de sus rivales por cifras hasta de dos dígitos.
Pero a diferencia del primer encuentro, cuando la mayoría se cuidó de no
atacarlo para evitar un castigo del electorado, esta vez se le fueron
encima y con sevicia.
El gobernador de Wisconsin, Scott
Walker, lo llamó un “aprendiz”, mientras que el senador Rand Paul,
palabras más palabras menos, lo tildó de bravucón irresponsable al que
no podían entregársele las llaves de la Casa Blanca. El
exgobernador Jeb Bush, de mal desempeño en el primero de los debates, le
clavó varias banderillas, acusándolo de haber intentado “comprarlo”
para que permitiera la entrada de casinos a la Florida.
Pero lo más grave para Trump fue que
lució por momentos fuera de lugar. Si bien fue el que más habló (17
minutos), hubo largos espacios donde no pronunció palabra, especialmente
cuando se discutían temas densos de política internacional. De hecho, en uno de los segmentos del debate, que duró tres horas, el millonario permaneció en silencio por más de 30 minutos seguidos.
“
Hubo un momento en el que estuvo mudo.
Se notaba que estaba muy incómodo en hablar de temas que no fueran
necesariamente el migratorio”, dice la analista conservadora Mary
Schlapp.
El multimillonario, hay que decirlo,
tuvo sus buenos momentos y se defendió con explosivas respuestas que
provocaron aplausos. Pero de acuerdo con análisis hechos por el
Washington Post y CNN (organizadora del evento), más que perder, el
magnate no avanzó cuando los otros sí lo hicieron.
En particular, la expresidenta de Hewlett Packard Carley Fiorina, que para la mayoría fue la clara triunfadora del encuentro.
Fiorina no solo mostró gran manejo en temas de política exterior como
Rusia e Irán sino que encaró a Trump y hasta lo hizo retroceder. En una
frase que sin duda le saldrá costosa al magnate, la empresaria le sacó
en cara haberla llamado “fea” en una entrevista reciente con la revista
Rolling Stone. “Creo que las mujeres a lo largo del país oyeron
claramente lo que dijo el señor Trump”, le dijo Fiorina en medio de una
ovación casi cerrada del público.
El magnate, que rara vez ha reconocido
un error, lo hizo en esta ocasión al decirle que la consideraba una
mujer muy bella. Fiorina, además, se perfiló como una candidata ajena a
Washington y curtida en el mundo de los negocios (los fuertes de Trump),
pero sin las excentricidades que rodean al millonario.
Pero también se destacaron el gobernador
de Nueva, Jersey Chris Christie, y el senador de Florida Marco Rubio.
El primero porque aprovechó un momento en el debate para hacer ver a sus
rivales como colegiales por pelearse mientras él se concentraba en
buscar soluciones para la delicada situación de la clase media en EE.
UU.
Y Rubio, porque sorprendió a todo el mundo con respuestas serias y profundas, en contraste con las vaguedades de Trump.
Si bien es una medición imprecisa, el
Mercado de Predicciones de la CNN y Pivit (un juego en el que conjugan
encuestas y preferencias de usuarios) reflejaba ya en parte lo que
sucedido este jueves. Trump, que contaba con un 20 por ciento de
probabilidades de ganar la carrera, cayó 8 puntos, mientras que Fiorina,
Rubio y Bush subieron y sobrepasaron al millonario.
El neurocirujano Ben Carson, de pobre desempeño en el debate, también cayó cuatro puntos en esta medición.
Cómo afectará este debate la carrera es lo que está por verse. Entre otras cosas porque todavía faltan 5 meses para el inicio de las primarias y cuatro debates más de aquí a esa fecha.
Los seguidores de Trump, que suman un 25
por ciento en las preferencias republicanas, probablemente no dejarán
de respaldarlo, así su desempeño no haya sido estelar, ya que
representan un nicho que el millonario parece haber descubierto.
Pero el restante 75 por ciento, que por
ahora está dividido entre otros 14 competidores, quizá comience a
consolidarse en torno a unos cuantos. Entre los que sin duda estarán
algunos de los que salieron airosos en este último round. Y quién sabe,
quizás desemboque en un escenario en el que, por primera vez en la
historia, dos mujeres se disputen la Casa Blanca.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.


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