(Fuente, Diario EL TIEMPO)
Foto: REUTERS
El colombiano Esteban Chaves (25
años)Fue la revelación de la carrera, luego de ganar dos etapas y de vestir la camiseta de líder.
John Degenkolb, alemán por demás, fue el
primero en cruzar la línea de meta en la etapa final de la Vuelta a
España en Madrid, y en el puesto 40 ingresaba el colombiano Esteban
Chaves, quien no levantó los brazos, aunque bien lo pudo hacer, porque
sus resultados en esta edición 80 de la ronda ibérica así lo
justificaban, pero no quiso, más bien dejó la celebración para minutos
después.
Chaves, de 25 años, se perdió en medio
de los auxiliares de los equipos que estaban cerca de la llegada prestos
a recibir a sus líderes, y no era para menos, pues, como sucedió
durante los 21 días de competencia, el pequeño bogotano, de 1,64 metros,
se tenía que abrir paso en medio de los ‘mastodontes’ europeos para
buscar el carro del equipo Orica.
De un momento a otro fue arropado por
los brazos de un auxiliar de la escuadra australiana –con la que firmó
casi a finales del 2013, cuando, postrado en una cama de su casa en
Bogotá, se recuperaba de la reconstrucción de los nervios del brazo
derecho, que casi lo obliga a irse del ciclismo–, quien se lo llevó para
que recibiera las felicitaciones de sus compañeros por su actuación.
En febrero del 2013, Esteban sufrió, en
el Trofeo Laigueglia, una fuerte caída que le produjo serias lesiones,
pero la más peligrosa fue la que le afectó esa extremidad, la que poco a
poco perdía movimiento y fuerza.
Luego de varios exámenes, de viajes a
Europa cuando hacía parte del Colombia Coldeportes, Chaves fue sometido a
una riesgosa cirugía por los médicos Julio Sandoval y Gustavo Castro,
quienes le salvaron la movilidad del brazo y la carrera ciclística del
bogotano, quien en el 2011 fue el campeón del Tour de l’Avenir.
No se había recuperado del todo cuando
recibió la llamada del Orica, que le ofreció un contrato. No lo dudó y
firmó. Llegó a un equipo de embaladores, de ciclistas profesionales cuya
misión era coger la camiseta de líder de las carreras en las primeras
etapas y defenderla hasta donde se pudiera.
Esteban hacía otra labor, la de lucir en
las jornadas montañosas, algo que ha hecho con sus victorias en el
Amgen Tour of California y en la Vuelta a Suiza del año pasado, pero le
faltaba ratificarlo en una grande.
Su primera experiencia en la Vuelta a
España fue interesante, tal vez un poco frustrante, porque el año pasado
fue figura en la primera semana, llegó a soñar con terminar dentro de
los 10 mejores, pero no dio más y finalizó en la casilla 41.
Este año ensayó en el Giro de Italia,
pero terminó de 54. Llegó, por segunda vez, a probar en la ronda ibérica
y ganó dos etapas, fue líder durante seis días, nunca salió de los
siete primeros de la general, terminó en un honroso quinto puesto y fue
catalogado como la revelación de la carrera. EL TIEMPO habló con él.
¿Le sorprendió su actuación en la Vuelta a España?
Las sensaciones cuando entrenaba en
Colombia eran muy buenas. Siempre subía por las mismas rutas: La Vega,
Anapoima, Villeta, el Sisga, y quedaba satisfecho, pero si me hubieran
dicho que iba a ser líder de la Vuelta a España durante seis días y a
ganar dos etapas, pues no lo habría creído. Aún no creo lo que hice en
la Vuelta.
¿Se daba cuenta de lo que pasaba, de lo que hacía?
Durante la carrera nunca me di cuenta de
lo que pasaba, no dimensionaba lo que pasaba, porque uno está
concentrado, pensando en la misma competencia, viviendo el día a día, en
comer bien, en no descuidar los detalles, por eso no pensé en eso.
¿Qué le impresionó de ser líder de una carrera de tres semanas?
Es increíble ver la cantidad de
colombianos en Europa, de todos los lugares. Hemos tenido una afición
sensacional; no solo yo, todos los demás pedalistas nacionales que
estuvimos en la carrera; eso nos daba tranquilidad, satisfacción.
¿Cuál fue el mejor momento?
La primera victoria de etapa en Caminito
del Rey, eso nunca lo olvidaré por lo que significó, ganar la jornada,
ser líder, fue increíble.
Luego perdió la camiseta roja...
Fue por un corte. El equipo estaba
centrado en que Caleb Ewan ganara la etapa, y nos descuidamos. El
segundo día que la perdí me dejé llevar por la emoción de llevar la
camiseta, por haber ganado las dos etapas en alto y al final, en una
subida, hice seis cambios de ritmo y en el kilómetro final estaba vacío.
Durante seis días, Chaves lució la camiseta
roja que identifica al líder de la Vuelta, algo que para él ha sido
increíble. Archivo / ETCE
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¿Está de acuerdo con hacer carreras duras como esta vuelta?
Es lo que hay. Al final, los organizadores siempre buscan hacer espectáculo y no hay más remedio que correrlas así.
¿Por qué los ataques tan cerca de la meta?
La gente quiere ver ataques, como cuando
uno pone los videos de Alberto Contador, de lejos, pero hacer en eso en
una etapa con 5.000 metros de desnivel como la que vivimos en Andorra,
pues es muy difícil.
¿Hay otra razón?
Las fuerzas de los corredores son muy
similares y uno prefiere guardar algo en el tanque de reserva para el
final, para la última semana, que es la más importante.
¿Algún temor a gastar?
Si uno hace un esfuerzo a falta de 10
kilómetros o antes, lo puedes pagar caro más adelante, por eso hay que
esperar hasta el último momento, por eso se ven diferencias cortas.
¿Lo que hizo en la Vuelta le genera más responsabilidad de ahora en adelante?
No hay duda de eso. A mayor poder, más
responsabilidad. Estoy a la cabeza de un equipo que ha creído en mí. No
solamente ha sido durante la Vuelta a España, sino en todas las
competencias en las que he estado, y en las que estaré.
¿Solo con el equipo?
Nooo, con el país, con la familia y conmigo mismo.
¿Se convenció de que puede pelear una carrera grande?
Lo que hice en la Vuelta a España no me da la posibilidad de soñarlo, porque siempre lo soñé, y antes de esta actuación.
Al bogotano le impresionó la cantidad de
aficionados colombianos, que siempre lo apoyaron durante la prueba.
Jaime García / EL TIEMPO
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¿Y ahora qué quiere?
Mi sueño es tener una foto vestido de amarillo en los Campos Elíseos.
¿Qué tiene que mejorar para eso?
En todo hace falta y se puede mejorar.
Hace dos años estaba en el último lote de la Vuelta al País Vasco, al
lado de los embaladores, y con disciplina y sacrificio he mejorado
mucho.
¿Por qué lo dice?
Me doy cuenta porque después de eso he
terminado entre los cinco mejores de la Vuelta y eso me da pie para
pensar en grande. Obviamente, hay que seguir trabajando, y más duro de
lo que lo he venido haciendo.
¿Hoy piensa que la mejor decisión fue no irse del ciclismo luego del problema en su brazo derecho?
Pues, al final uno piensa que pueden más
los sueños que otras cosas. Uno siempre encuentra el camino para seguir
adelante. Hay que sobrellevar los problemas, superarlos.
¿Se acuerda de esos terribles días y eso hace parte de su historia?
Me acuerdo del apoyo de mi familia, de
los médicos Julio Sandoval y Gustavo Castro, con quienes tomamos la
decisión de operarnos a tiempo.
LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO


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