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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Niños piden a candidatos compromiso en educación, ciencia y cultura

(Fuente, Diario EL TIEMPO)

Todos los candidatos a la alcaldía de Bogotá asistieron al foro en Maloka, menos Carlos Vicente de Roux, quien se excusó.

Foto: Mauricio León / EL TIEMPO
Todos los candidatos a la alcaldía de Bogotá asistieron al foro en Maloka, menos Carlos Vicente de Roux.

Aspirantes a la Alcaldía de Bogotá participaron en debate en el cine domo de Maloka

La jornada comenzó con un llamado a lista, como en el colegio, para saber si todos los candidatos habían asistido, y una canción a capela de la pequeña María Juliana Frisneda, cuya letra hablaba de la paz y de cómo ser buenos ciudadanos.

Con preguntas inteligentes y bien formuladas, niños de todas las edades enfrentaron a los aspirantes a la alcaldía de Bogotá en el cine domo de Maloka.

No obstante, la primera pregunta fue hecha por Moisés Wasserman Lerner, exrector de la Universidad Nacional. Algunas ciudades asumen como propia la inversión en ciencia, tecnología y educación, 
¿cuál es la obligación de alcalde en este campo?

Todos, y no era para menos, prometieron invertir recursos en esta área. Rafael Pardo, por ejemplo, dijo: “Esto no se hará solo a través de un decreto que diga que hay que invertir en el tema. Los colegios tendrán más tecnología, mejor internet y la ciudad, centros de información en donde haya datos de salud, educación, movilidad, y que así se puedan tomar decisiones inteligentes”, mientras que Enrique Peñalosa explicó que una ciudad inteligente no es la que tenga más tecnología sino soluciones innovadoras para los problemas que más la afligen. “Necesitamos jóvenes que se enamoren del aprendizaje y, sobre todo, que sean felices investigando las aves, las orquídeas, las estrellas, montando en bicicleta”.

Para otros, como Daniel Raisbeck, en la ciudad el mensaje es contradictorio porque permiten que en una ciudad haya un enfrentamientos entre los taxistas y Uber por el uso de una aplicación. “Debemos ponernos a la par del mercado de la economía del siglo XXI, y, también, que no haya tanto trámite para que un joven innovador pueda montar una empresa sin tantos trámites”.

María Mercedes Maldonado agregó a la discusión que hay que invertir más recursos, sobre todo, que provengan de empresas como la ETB, la empresa de energía y el Acueducto. Alex Bernot coincidió con esta propuesta al decir que tenía que existir más inversión para la investigación, y Ricardo Arias agregó que lo primero es garantizar la educación de todos los jóvenes que no pudieron entrar al colegio.

Francisco Santos, rompiendo el orden del día, dijo a voz en cuello que prendieran la luz y convenció a los niños de que fueran ellos los que opinaran. “Estos niños están aburridos, bostezando, dejémoslos que pregunten”. Y lo logró.

Una estudiante alzó la mano y dijo sin titubear: “Lo primero que deberían dejar de hacer los políticos es prometer cosas que no van a cumplir. Pintar pajaritos en el aire. Por ejemplo, conseguir un cupo en Bogotá es muy difícil”. Santos solo atinó en decirle que la educación de futuro es a través de internet.

Los candidatos, muy juiciosos, se tomaban tres minutos para responder cada una de las preguntas de los estudiantes.
Clara López, la última en responder, prometió que en su gobierno trabajaría para que existiera educación superior gratuita para todos los bachilleres de Bogotá. Preguntas hubo de todos los calibres. ¿Cómo lograr que los adultos, las familias sean un ejemplo? Una de las respuestas que llamó la atención fue la de Francisco Santos, quien aseguró que crearía escuelas de padres para que estos se prepararan en temas como la resolución de conflictos o la drogadicción.

“Los colegios son mejores si los padres se involucran en la educación de sus hijos”. También, la de Raisbec, quien planeará la creación de bonos para que algunos estudiantes puedan ingresar a colegios privados y así se disminuya la brecha en la educación.

Peñalosa fue vehemente al decirles a los estudiantes que la felicidad estaba en el conocimiento. “Niños, el que importa es el que sabe, el que estudia, el que hace deporte o ciencia. No esos que se paran en frente del colegio con motos, esos materialistas ramplones”.

Luego de la primera ronda de preguntas, los candidatos participaron en un ejercicio de preguntas, las cuales simulaban ser del programa concurso ¿Quién quiere ser millonario?, pero al que llamaron ‘¿Quién quiere ser alcalde?’

Muchas preguntas se volcaron al ámbito de la educación y la ciencia, y los candidatos podían pedir la ayuda del público si así lo requerían. ¿Cómo convencería a un niño para que quisiera ser alcalde? a. Con transparencia; b. Con formación democrática; c. Dando ejemplo; d. Convenciéndolo de que ser político es buen negocio. Por obvias razones, los niños aplaudieron cuando uno de los candidatos, Raisbeck, dijo que los políticos no deberían ser celebridades sino ciudadanos comunes y corrientes con buenas ideas.

Algunos candidatos aceptaron el requerimiento de imaginarse qué quisieran ver en el 2020. Pardo dijo que sueña con más verde y espacio público agradable, mientras que Clara López se imagina una ciudad con educación superior nocturna de buena calidad para todos los jóvenes de Bogotá, y María Mercedes Maldonado, una ciudad en donde los niños se puedan tomar varias veces al año la ciudad para disfrutar de toda su cultura en compañía de sus padres.

Al final, los jóvenes estaban ávidos de preguntar y se volcaron a tomarse fotos con los candidatos. Los más solicitados fueron Enrique Peñalosa, Francisco Santos y Clara López. Los niños tenían claro que el próximo alcalde debe tener como meta una educación de calidad.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO






















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