(Fuente, Diario EL TIEMPO)
Foto: Mauricio León / EL TIEMPO
Todos los candidatos a la alcaldía
de Bogotá asistieron al foro en Maloka, menos Carlos Vicente de Roux.Aspirantes a la Alcaldía de Bogotá participaron en debate en el cine domo de Maloka
La jornada comenzó con un llamado a lista,
como en el colegio, para saber si todos los candidatos habían asistido, y
una canción a capela de la pequeña María Juliana Frisneda, cuya letra
hablaba de la paz y de cómo ser buenos ciudadanos.
Con preguntas inteligentes y bien formuladas,
niños de todas las edades enfrentaron a los aspirantes a la alcaldía de
Bogotá en el cine domo de Maloka.
No obstante, la primera pregunta fue hecha por
Moisés Wasserman Lerner, exrector de la Universidad Nacional. Algunas
ciudades asumen como propia la inversión en ciencia, tecnología y
educación,
¿cuál es la obligación de alcalde en este campo?
Todos, y no era para menos, prometieron
invertir recursos en esta área. Rafael Pardo, por ejemplo, dijo: “Esto
no se hará solo a través de un decreto que diga que hay que invertir en
el tema. Los colegios tendrán más tecnología, mejor internet y la
ciudad, centros de información en donde haya datos de salud, educación,
movilidad, y que así se puedan tomar decisiones inteligentes”, mientras
que Enrique Peñalosa explicó que una ciudad inteligente no es la que
tenga más tecnología sino soluciones innovadoras para los problemas que
más la afligen. “Necesitamos jóvenes que se enamoren del aprendizaje y,
sobre todo, que sean felices investigando las aves, las orquídeas, las
estrellas, montando en bicicleta”.
Para otros, como Daniel Raisbeck, en la ciudad
el mensaje es contradictorio porque permiten que en una ciudad haya un
enfrentamientos entre los taxistas y Uber por el uso de una aplicación.
“Debemos ponernos a la par del mercado de la economía del siglo XXI, y,
también, que no haya tanto trámite para que un joven innovador pueda
montar una empresa sin tantos trámites”.
María Mercedes Maldonado agregó a la discusión
que hay que invertir más recursos, sobre todo, que provengan de
empresas como la ETB, la empresa de energía y el Acueducto. Alex Bernot
coincidió con esta propuesta al decir que tenía que existir más
inversión para la investigación, y Ricardo Arias agregó que lo primero
es garantizar la educación de todos los jóvenes que no pudieron entrar
al colegio.
Francisco Santos, rompiendo el orden del día,
dijo a voz en cuello que prendieran la luz y convenció a los niños de
que fueran ellos los que opinaran. “Estos niños están aburridos,
bostezando, dejémoslos que pregunten”. Y lo logró.
Una estudiante alzó la mano y dijo sin
titubear: “Lo primero que deberían dejar de hacer los políticos es
prometer cosas que no van a cumplir. Pintar pajaritos en el aire. Por
ejemplo, conseguir un cupo en Bogotá es muy difícil”. Santos solo atinó
en decirle que la educación de futuro es a través de internet.
Los candidatos, muy juiciosos, se tomaban tres minutos para responder cada una de las preguntas de los estudiantes.
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Clara López, la última en responder, prometió
que en su gobierno trabajaría para que existiera educación superior
gratuita para todos los bachilleres de Bogotá. Preguntas hubo de todos
los calibres. ¿Cómo lograr que los adultos, las familias sean un
ejemplo? Una de las respuestas que llamó la atención fue la de Francisco
Santos, quien aseguró que crearía escuelas de padres para que estos se
prepararan en temas como la resolución de conflictos o la drogadicción.
“Los colegios son mejores si los padres se
involucran en la educación de sus hijos”. También, la de Raisbec, quien
planeará la creación de bonos para que algunos estudiantes puedan
ingresar a colegios privados y así se disminuya la brecha en la
educación.
Peñalosa fue vehemente al decirles a los
estudiantes que la felicidad estaba en el conocimiento. “Niños, el que
importa es el que sabe, el que estudia, el que hace deporte o ciencia.
No esos que se paran en frente del colegio con motos, esos materialistas
ramplones”.
Luego de la primera ronda de preguntas, los
candidatos participaron en un ejercicio de preguntas, las cuales
simulaban ser del programa concurso ¿Quién quiere ser millonario?, pero
al que llamaron ‘¿Quién quiere ser alcalde?’
Muchas preguntas se volcaron al ámbito de la
educación y la ciencia, y los candidatos podían pedir la ayuda del
público si así lo requerían. ¿Cómo convencería a un niño para que
quisiera ser alcalde? a. Con transparencia; b. Con formación
democrática; c. Dando ejemplo; d. Convenciéndolo de que ser político es
buen negocio. Por obvias razones, los niños aplaudieron cuando uno de
los candidatos, Raisbeck, dijo que los políticos no deberían ser
celebridades sino ciudadanos comunes y corrientes con buenas ideas.
Algunos candidatos aceptaron el requerimiento
de imaginarse qué quisieran ver en el 2020. Pardo dijo que sueña con más
verde y espacio público agradable, mientras que Clara López se imagina
una ciudad con educación superior nocturna de buena calidad para todos
los jóvenes de Bogotá, y María Mercedes Maldonado, una ciudad en donde
los niños se puedan tomar varias veces al año la ciudad para disfrutar
de toda su cultura en compañía de sus padres.
Al final, los jóvenes estaban ávidos de
preguntar y se volcaron a tomarse fotos con los candidatos. Los más
solicitados fueron Enrique Peñalosa, Francisco Santos y Clara López. Los
niños tenían claro que el próximo alcalde debe tener como meta una
educación de calidad.
CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO


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